La Compañía Nacional de Danza llegó a Sevilla el pasado mes de enero con su obra “Don Quijote”, y nosotros no quisimos dejar pasar la oportunidad de asistir a ver este gran clásico del ballet. Es raro ver ballet clásico en el Teatro de la Maestranza, de hecho, lo máximo que aparece en programación son dos obras al año.

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La partitura de Minkus no podía sonar mejor por la Real Orquesta sinfónica de Sevilla, envolviendo a los espectadores en el sueño de un Quijote siempre transfuga de la realidad.

Por lo general, los papeles masculinos nos llamaron la atención más que los femeninos, no sólo por la técnica y precisión, sino por la interpretación de un ballet, que se presta mucho al guiño cómico y ameno.

Coincidimos en la brillante técnica de Pina, quien daba vida al jefe de los gitanos con un desparpajo y picardía típicos del personaje. Y por supuesto no podían haber seleccionado a mejor bailarín para el papel de Camacho: Álvaro Madrigal estuvo más que acertado en la propuesta interpretativa tanto dentro como fuera de escena , ya que en el descanso, acudió amablemente a repartir invitaciones de su boda con Kitri entre los asistentes.

Nos hubiese gustado ver a Cristina Casa en el papel de Kitri, en esta ocasión interpretada por YaeGee Park, que nos dejó un poco expectantes de algo más para un papel protagonista. Quizás el momento de las 32 fouettes tan esperadas en la coda final de “las bodas” o el españolismo tan característico de esta obra, no nos terminó de llegar. Sobrada en técnica y precisa en la ejecución de los movimientos, pero carente de la expresión o sentimientos de este ballet, al menos es lo que apreciamos desde la fila dos del patio de butacas.

Las coreografías grupales muy coordinadas por el cuerpo de baile y fieles a la creación original de Petipá. Bajo la dirección artística y coreográfica de José Carlos Martínez, quien vuelve a traer el ballet clásico sobre puntas a la Compañía Nacional de Danza después de veinticinco años con obras contemporáneas o de carácter flamenco.

Desde 2015 en gira, actualmente siguen moviendo esta obra por el mundo. Si te gusta la danza te recomendamos ver esta obra, tres actos de clásico, diversión y elegancia. La Compañía Nacional de Danza vuelve a apostar por los clásicos.